Clasificación arancelaria y NCM: qué es y por qué te puede salir caro un error

La clasificación arancelaria (NCM) define cuánto pagás, qué permisos necesitás y si tu mercadería entra sin problemas. Te explicamos cómo funciona y los errores más comunes al clasificar.

Contenedor de carga con código de identificación, clave para la clasificación arancelaria en el comercio exterior

Dos empresas importan el mismo producto, casi con las mismas condiciones comerciales. Una paga bastante menos que la otra. La diferencia no está en el flete, ni en el proveedor, ni en el tipo de cambio. Está en un número de ocho dígitos que casi nadie mira dos veces: la posición arancelaria.

Ese número se llama NCM (Nomenclatura Común del Mercosur) y es, probablemente, la variable menos entendida y más determinante de toda una operación de comercio exterior. Acá te explicamos qué es, cómo se arma y por qué clasificar bien, o mal, un producto puede ser la diferencia entre una importación rentable y una que no lo es.

En resumen

  • La clasificación arancelaria asigna a cada mercadería un código NCM de ocho dígitos, y de ese código dependen los aranceles, los permisos y las restricciones que aplican.
  • Un mismo producto puede encuadrar, de forma defendible, en más de una posición. La diferencia arancelaria entre una y otra puede ser considerable.
  • Clasificar mal no es solo un problema de multas: implica pagar de más, o de menos con el riesgo de un reclamo posterior, durante toda la vida útil de esa operación.
  • La clasificación la determina el despachante de aduana matriculado, no el proveedor ni el importador.

Qué es la clasificación arancelaria

Toda mercadería que entra o sale de Argentina necesita un código que la identifique frente al sistema aduanero: ese código es la posición arancelaria, y el proceso de asignarlo es la clasificación arancelaria. No es un trámite administrativo más: es el dato del que se desprende casi todo lo demás en una operación de comercio exterior.

De la clasificación depende el derecho de importación o exportación que corresponde pagar, si el producto necesita la intervención de un organismo como el SENASA, el ANMAT o el INTI, si accede a algún régimen de reintegro o beneficio arancelario, y si tiene alguna restricción o prohibición específica. Cambiá el código y, sin que cambie el producto, puede cambiar todo lo anterior.

Cómo se arma el código NCM

El código NCM tiene una estructura de ocho dígitos. Los primeros seis siguen el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías (SA), el estándar que usa la mayoría de los países del mundo para clasificar mercaderías, lo que hace que esa parte del código sea, en principio, igual en cualquier aduana del planeta. Los últimos dos dígitos son específicos del Mercosur, y sirven para distinguir con mayor detalle productos que el Sistema Armonizado agrupa de forma más general.

A partir de esos ocho dígitos, el sistema aduanero argentino puede sumar información adicional según el trámite, como el régimen aplicable, pero la base de la clasificación, la que define el arancel, siempre son esos ocho números.

Por qué la clasificación define el costo real de tu operación

Es habitual armar un presupuesto de importación mirando el precio del proveedor y el flete, y dejar la clasificación arancelaria como un detalle técnico que "ya va a resolver el despachante". Es al revés: la clasificación suele ser la variable que más mueve el costo final, más que la negociación con la naviera o el tipo de cambio del día. Lo repasamos con más detalle, junto con el resto de los conceptos que se pagan en una importación, en nuestra guía sobre cuánto cuesta importar a Argentina.

Esto pasa porque muchos productos pueden encuadrar, de forma legítima, en más de una posición NCM. Entre una posición y otra, la alícuota puede ser sustancialmente distinta. Dos despachantes distintos podrían, sobre el mismo producto, proponer códigos diferentes, ambos defendibles, con un impacto en el costo que se nota en cada importación futura.

Errores más comunes al clasificar una mercadería

Dejar que el proveedor defina el código. Es habitual que el exportador en origen sugiera una posición NCM en su documentación. Esa referencia sirve como dato, no como clasificación válida en Argentina: la NCM es un código regional y la responsabilidad de clasificar correctamente es del importador, y de su despachante, no del vendedor.

Copiar la clasificación de un producto "parecido". Dos productos similares a simple vista pueden tener composiciones, usos o presentaciones distintas que los ubican en posiciones diferentes. La clasificación se basa en las características técnicas reales del producto, no en la apariencia.

No conservar la documentación técnica. Fichas técnicas, composición, catálogos y especificaciones del fabricante son la base que permite fundamentar una clasificación si ARCA la observa. Sin esa documentación, defender una posición arancelaria se vuelve mucho más difícil.

Elegir la posición más conveniente en lugar de la correcta. A veces existe la tentación de inclinarse por la posición con menor arancel cuando hay dudas razonables. El problema aparece cuando ARCA revisa la operación tiempo después: la diferencia se reclama con intereses, y en los casos más graves puede derivar en un sumario.

La clasificación arancelaria no se resuelve cuando la mercadería llega a la terminal. Se resuelve antes de embarcarla, con la documentación técnica en mano.

Qué pasa si ARCA observa tu clasificación

Cuando el servicio aduanero considera que la posición declarada no es correcta, puede reclasificar la mercadería de oficio. Si la nueva posición tiene un arancel mayor, hay que pagar la diferencia con los intereses correspondientes. Si además la Aduana entiende que la clasificación original buscaba pagar menos de lo debido, puede iniciarse un sumario, que ya no es una diferencia económica sino una cuestión infraccional con consecuencias más serias.

A esto se suma el costo operativo de una mercadería detenida mientras se resuelve la discusión: cada día en depósito fiscal se paga, y ese costo corre aunque la clasificación termine dándote la razón.

Por qué la clasificación la define un despachante matriculado

Clasificar arancelariamente un producto no es una tarea que dependa del criterio de cada uno: requiere conocer el Sistema Armonizado, sus reglas generales de interpretación, la jurisprudencia aduanera y los criterios que ARCA aplica en cada rubro. Por eso es una de las funciones centrales del despachante de aduana matriculado, junto con la valoración y la gestión documental del despacho. Repasamos el resto de esas funciones en qué es el despacho de aduana y qué hace un despachante.

Es también, como contamos en nuestra guía de honorarios de despachante, uno de los factores que más incide en la complejidad, y el costo, de gestionar una operación: un producto con NCM claro es simple de clasificar, uno que admite más de una interpretación exige análisis técnico y, muchas veces, consultas previas ante ARCA.

En Estudio Talamo

En Estudio Talamo clasificamos arancelariamente cada operación con la documentación técnica como respaldo, no a partir de una tabla genérica. Más de 50 años trabajando con empresas argentinas de todos los tamaños nos dieron el criterio para anticipar en qué productos conviene pedir una consulta de clasificación antes de embarcar, y no descubrirlo cuando la mercadería ya está en la terminal.

Si tenés dudas sobre cómo se clasifica tu producto, o si querés que revisemos una clasificación que ya estás usando, escribinos y lo analizamos juntos.

Fuentes: Código Aduanero Argentino (Ley 22.415 y modificatorias); Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), Mercosur; Organización Mundial de Aduanas, Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías; ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero). Los criterios de clasificación pueden actualizarse: verificá siempre la normativa vigente antes de operar.

¿Y en tu caso?

Los rangos y las reglas generales sirven para orientarse, pero cada operación tiene su clasificación arancelaria, su régimen y sus permisos. Contanos la tuya y te damos un número real, no una estimación.

Hablá con un especialista
O escribinos a info@estudiotalamo.com o al +54 9 11 5761-6444
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