Cuánto cuesta importar a Argentina: todo lo que se paga, concepto por concepto
Importar a Argentina es más simple que hace tres años, pero el costo real sigue sorprendiendo a quien lo calcula mal. Te mostramos todos los conceptos que se pagan y cuál de ellos define la diferencia.

La pregunta llega siempre igual: "¿cuánto me sale traer esto?". Y la respuesta honesta incomoda, porque cuánto cuesta importar a Argentina no tiene un número único: depende del producto, del origen y de la posición arancelaria. Pero hay algo mucho más útil que un número: el mapa completo de lo que se paga. Quien conoce el mapa puede pedir un presupuesto y entenderlo. Quien no, se entera de la mitad de los costos cuando la mercadería ya está en la terminal.
Este artículo es ese mapa.
En treinta segundos
- Importar hoy es más simple que en 2022: no hay licencias previas ni declaración estadística obligatoria.
- Cuánto cuesta importar a Argentina se arma con dos bloques: tributos que cobra el Estado y gastos operativos que cobran terceros.
- Casi todos los tributos se calculan sobre el valor CIF, no sobre lo que pagaste al proveedor.
- La variable que más mueve el costo final no es la alícuota: es la clasificación arancelaria.
Primero, la buena noticia: el sistema se destrabó
Muchas empresas dejaron de importar entre 2020 y 2023 y quedaron con la imagen de un sistema imposible. Ese sistema ya no existe.
El SIRA se derogó en 2023. En febrero de 2025 se eliminó el SEDI, la declaración estadística previa que había quedado como reemplazo. Y desde 2025 Argentina no aplica licencias de importación discrecionales. Hoy no hay que pedir permiso ni esperar una aprobación previa para importar la mayoría de las mercaderías.
Inscribirse también se simplificó: la RG 5472/2023 creó el Perfil de Importador/Exportador y eliminó la obligación de acreditar solvencia económica o constituir una garantía. Hace falta ser responsable inscripto (el monotributo no habilita), tener los datos biométricos al día (también los de los directores, si es una sociedad) y presentar el formulario 420/R.
Lo que no cambió: la clasificación arancelaria, la valoración aduanera y los permisos de organismos como SENASA, ANMAT o INTI. Ahí es donde sigue estando la complejidad real, y es la parte del proceso que describimos en qué es el despacho de aduana.
Una aclaración de alcance: todo lo que sigue aplica al régimen general, el que usa una empresa que importa para su operación. Para compras chicas y esporádicas existe el régimen courier, que tiene topes de valor y cantidad pero no exige despachante ni inscripción.
Bloque 1: los tributos
Todos estos los cobra el Estado, y salvo aclaración se calculan sobre el valor CIF (mercadería + flete internacional + seguro). Este es el error de cálculo más frecuente: presupuestar sobre el precio de factura del proveedor y descubrir después que la base imponible es bastante mayor.
Derecho de importación. El arancel propiamente dicho. Su alícuota depende de la posición NCM del producto y del origen: la mercadería con certificado de origen del Mercosur tributa distinto que la misma mercadería traída de fuera del bloque.
Tasa de estadística. Un porcentaje adicional sobre el CIF que se aplica a la mayoría de las importaciones para consumo, con excepciones según el tipo de bien.
IVA. Se paga en aduana, no cuando vendés. Hay bienes que tributan la alícuota general y otros la reducida.
IVA adicional (percepción). Un pago a cuenta del IVA de tus operaciones futuras. No es un costo definitivo, porque se computa, pero sí es plata que sale ahora.
Percepción de Impuesto a las Ganancias. Misma lógica: pago a cuenta, no costo final, pero afecta el flujo de fondos de la operación.
Percepción de Ingresos Brutos. Según la jurisdicción y el régimen en el que estés inscripto.
No publicamos alícuotas en este artículo a propósito. Cambian con frecuencia, y un número desactualizado es peor que ningún número. Las vigentes dependen de tu posición NCM y de tu situación fiscal: pedilas antes de cerrar la compra, no después.
Bloque 2: los gastos que no son impuestos
Acá es donde suele estar la sorpresa, porque nadie los tiene en la cabeza cuando pide un precio FOB.
Flete internacional y seguro. Si comprás FOB, corren por tu cuenta y además engrosan la base sobre la que se calculan todos los tributos del bloque anterior.
Gastos de terminal portuaria o aeroportuaria. Movimientos, uso de instalaciones, emisión de documentación.
Depósito fiscal y almacenaje. Se cobra por tiempo. Es el costo que más se dispara cuando algo sale mal: una clasificación observada o un permiso faltante convierten días de demora en dinero.
Verificación en canal rojo. Si la operación cae en inspección física, hay costos de movimiento y desconsolidado de la carga.
Flete interno desde la terminal hasta tu depósito.
Honorarios del agente de carga. Coordina el transporte internacional. Es un rol distinto del despachante, aunque se confundan seguido: lo explicamos en despachante vs. agente de carga.
Honorarios del despachante de aduana. Habitualmente un porcentaje sobre el valor CIF. Lo desarrollamos en detalle en nuestra guía de honorarios.
Dónde se decide la diferencia real
Acá está el punto que casi no se dice: entre dos empresas que importan exactamente el mismo producto, la diferencia de costo rara vez viene de haber negociado mejor con la naviera. Viene de tres cosas.
La clasificación arancelaria. Muchos productos pueden encuadrar en más de una posición NCM, y entre una y otra puede haber una diferencia arancelaria enorme. Clasificar correctamente, y poder fundamentarlo ante ARCA si lo observan, es donde se define la mayor parte del costo.
El origen y sus certificados. Un certificado de origen que no se pidió a tiempo es un beneficio arancelario perdido. No se puede retroactivar.
Los permisos previos. Un producto que necesitaba intervención de SENASA o ANMAT y llegó sin ella no se demora: se queda. Y el depósito fiscal sigue corriendo.
Ninguna de las tres se resuelve en la terminal. Se resuelven antes de que la mercadería se embarque, y esa es la razón de fondo por la que conviene tener al despachante desde la cotización y no desde el arribo.
¿Y si todavía no tenés proveedor?
Hay un caso que aparece seguido y del que se habla poco: la empresa que sabe qué necesita importar, pero no tiene a quién comprárselo. Sabe que su insumo sale más barato afuera y no sabe por dónde empezar a buscarlo.
En Estudio Talamo también acompañamos esa etapa. Más de 50 años operando comercio exterior dejan una red de contactos que sirve tanto para destrabar una operación en aduana como para llegar a proveedores serios en el exterior. No es lo que figura en el folleto de un despachante, pero es una de las cosas que más nos piden.
En resumen
Cuánto cuesta importar a Argentina depende de más conceptos de los que aparecen en una cotización, aunque el sistema hoy sea más simple de lo que la mayoría recuerda. Los tributos se calculan sobre el CIF, no sobre la factura. Los gastos operativos suelen ser la sorpresa. Y la diferencia entre una operación cara y una eficiente se define antes del embarque, en la clasificación, el origen y los permisos.
Si estás evaluando una importación y querés saber qué va a costar realmente, o si todavía estás buscando a quién comprarle, escribinos y lo analizamos con tu caso concreto.
Fuentes: ARCA, Registros Especiales Aduaneros; Resolución General 5472/2023 (Perfil de Importador/Exportador); Resolución General Conjunta 5651/2025 (derogación del SEDI); Código Aduanero Argentino (Ley 22.415). Las alícuotas y regímenes aduaneros cambian con frecuencia: verificá siempre la normativa vigente antes de operar.
Los rangos y las reglas generales sirven para orientarse, pero cada operación tiene su clasificación arancelaria, su régimen y sus permisos. Contanos la tuya y te damos un número real, no una estimación.
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